Más que Amsterdam
Tenía que sacar a George del Barrio Rojo como fuese (es broma), y la mejor manera era salir de la ciudad. Las afueras de Amsterdam tienen mucho por descubrir y te lo ponen muy fácil para que lo disfrutes.
Desde la estación central puedes comprar por 10 euros el Waterland Ticket que consiste en un billete de autobús para recorrer varios pueblecitos cercanos, subiendote y bajándote del bus cuando y donde quieras. Además te dan un folleto muy bien explicado para saber cuál es el número de autobús que lleva a cada sitio y una breve explicación.
Nos subimos en el 314 hacia Edam, y en veinte minutos ya estábamos allí.
Y después de un día descubriendo pequeñas joyas, como todavía nos quedaba fuelle nos cogimos un tren hacia Utrech, una de las ciudades más importantes del país.
En definitiva, Amsterdam nos gustó muchísimo, pero lo poco más que vimos de Holanda nos enamoró. Me voy de este país diciendo lo mismo que cuando dejamos Bélgica o Alemania; cuánto tenemos que aprender. Y con la sensación de que esta gente sabe hacer las cosas, son prácticos como nadie y que vivimos en una república bananera.
Quiero volver a Holanda!!!!!
Tot ziens Nederland!!!
Desde la estación central puedes comprar por 10 euros el Waterland Ticket que consiste en un billete de autobús para recorrer varios pueblecitos cercanos, subiendote y bajándote del bus cuando y donde quieras. Además te dan un folleto muy bien explicado para saber cuál es el número de autobús que lleva a cada sitio y una breve explicación.
Nos subimos en el 314 hacia Edam, y en veinte minutos ya estábamos allí.
Edam es un pueblecito pequeño, acogedor, dónde el queso que lleva su nombre es el rey y donde el tiempo parece haberse parado pero con encanto.
Después de un par de vueltas por el pueblo nos subimos al bus 316 hacia Volendam. Pueblecito pesquero, más grande y más turístico.
Desde aquí un ferry nos lleva hasta Marken, antes era una isla pero ahora un dique lo une por el sur, con lo que para regresar a Amsterdam nos subimos en el bus 315. Marken nos fascina por sus casitas, bien aisladas de las subidas del mar, con su tranquila vida totalmente ajena al bullicio de las ciudades. Daba la sensación de pasear por un pueblo fantasma, pero los fantasmas éramos nosotros invadiendo esa paz.
Quiero volver a Holanda!!!!!
Tot ziens Nederland!!!
Comentarios
Publicar un comentario