De cabeza al lago

Eso fue lo que pensamos ayer por la tarde cuando nos acercamos al lago Konigssee, al pie de los Alpes, muy cerquita del Nido del Aguila. Hacía bastante calor todavía y decidimos quedarnos cerquita para volver hoy y dar un paseo por el lago, alguna caminata y si se terciaba, pues también un bañito en un lago alpino. Cuantas veces se tiene la oportunidad de hacer algo así?
Pueblo de Konigssee

Pues esta mañana al despertar, el cielo estaba totalmente cubierto con unas nubes espesas y por la noche había llovido abundantemente.
No somos de los que nos acobardamos fácilmente y decidimos ir sí o sí.
Llegamos al pueblecito super, super turístico de Konigssee, aunque allí lo que más se ven son tiendas de material de treking, dado que estamos en el parque natural de Berchtesgaden-Konigsse y hay cientos de rutas para hacer, aunque las más cortas no bajan de las dos horas y media de duración. Vemos a muchísima gente mayor, sobre todo grupos de españoles ya entrados en años, preparados con sus polares, chaquetas “softshell” y sus bastones de treking.

Caray, pues sí que tiene fama el tema. Nosotros como no vinimos preparados para una caminata de tantas horas, hicimos lo fácil; cogimos los tickets para subirnos en el barco que cruza el lago Konigssee y compramos el trayecto más largo, el que llega hasta el final del lago, 8km de largo. Casi a mitad de camino te puedes bajar en una parada intermedia, donde está la capilla de San Bartolomé y es aquí donde haremos una pequeña rutilla de hora y media.
Capilla de San Bartolomé

La ruta nos lleva hasta un lugar llamado “capilla de hielo”, pero ya antes de bajarnos del barco, comienza una lluvia finita, pero que va calando cada vez más. No nos amilanamos y decidimos seguir; “malo será”, como decimos siempre.
Una señal nos advierte de que el camino señalizado termina y que a partir de aquí es un “riesgo mortal”, continuar adelante, por ser zona de avalanchas.
Eiskapelle al fondo

Intentamos seguir un poco más, pero los desprendimientos de rocas, han hecho del poco camino que había, algo impracticable, y al fondo vemos lo que hemos venido a buscar, la Eiskapelle, o Capilla de Hielo. Es una gruta de hielo pero el sendero no está demasiado practicable. Estamos empapados y nos conformamos con esta vista. Nos espera más de una hora de camino de vuelta y si la lluvia no remite,….

Pues no remitió. Volvimos a coger el barco hacia el fondo del lago, y allí iniciamos una caminata de veinte minutos hacia otro lago más pequeñito llamado Obersee, donde a pesar de la lluvia, las vistas son increíbles.


Cogimos el barco de vuelta finalmente y nos fuimos al aparcamiento para cambiarnos la ropa mojada y comer un poco, que ya eran las tres y media de la tarde, y estos alemanes ya casi están cenando.


Como curiosidad de hoy, decir que en todos los pueblecitos, hay que buscar alojamiento muy pronto, por lo menos sobre las seis de la tarde, porque muchos sitios a partir de las siete están como cerrados, con las luces apagadas y en plan fantasma. Ya nos pasó un par de veces, de reservar a medio camino y al llegar al sitio, sobre las 8-9 de la noche, encontrarnos con algo totalmente sin luces, con todo apagado, y pensar “donde nos estamos metiendo”, también muchos de los sitios, parecen estar regentados por Norman Bates y eso con el pastizal que cuesta alojarse por esta zona.

Saliendo de Konigssee, en la montaña izq. aún se ve el Nido del Aguila
Y según la ley de Murphy, como pasa en estos casos, cuando nos íbamos, con el coche lleno de ropa a secar por todos lados que parecía un tenderete de feria............ sí, salió el sol.
Tipico pueblo con iglesia por esta zona

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