Dous by the way: 2ª etapa Triacastela-Samos-Sarria
Despertamos a las 06:30, recogemos con calma, y a las 07:45 salimos para desayunar justo en frente al albergue. A las 08:20 ya estamos en ruta.
Hoy la ruta será más bonita, no por el paisaje sino por el tiempo, que está despejado. Entre arboledas llenas de carballos, cascadas y pueblos de la Galicia más profunda, se nos hace mágica la mañana.
En concreto el pueblecito de San Cristovo do Real nos pareció fantástico.
Como no, la bosta siempre presente y ese olor a vaca tan característico.
Vamos a ritmo muy tranquilo y llegamos a Samos a las 12 de la mañana. Impresiona ir por el camino, en una bajada y de repente avistar el gran monasterio allá abajo. Te preguntas: "y qué hace esto aquí?". Añadir que la primera vista antes que el monasterio eran unas enormes vacas de las cuales una nos miraba con ojos amenazantes, pero a la que George enseguida acalló espetándole un "a la parrilla !!"
Paramos a tomarnos un merecido vinito y para acompañar una empanada de atún que estaba buenísima.
Tras reponer fuerzas, tomamos dirección Sarria y prácticamente todo el rato nuestro camino discurre por carretera, pero con unos paisajes hermosos. Verde, verde, verde y más verde; como se nota que hace solo unos días que ha dejado de llover.
A los 5 km nuestros pies ya se resienten y decidimos hacer un pequeño descanso en una de las muchas parcelas de hierba, y descalzamos nuestros pies que al sol de la mañana agradecen ese gesto recomponiéndose para la caminata.
Mi marcador de pasos me dice que ya llevamos recorridos 18 km desde Triacastela, pero todavía no divisamos Sarria y empezamos a mosquearnos. Hacemos una paradita para consultar el móvil, y según el mapa de google, quedaban nada menos que 5km para Sarria.
Desmoralizados, por el calor, por los pies cansados, seguimos andando y tras la primera curva ya divisamos la ciudad. Menos mal que google se había equivocado !!. Aún nos queda un poco para llegar al albergue, pero en menos de 20km ya hemos llegado.
En Sarria el albergue está muy bien, una casa rehabilitada en medio de la ciudad, pero en su zona antigua y tranquila. Con dos plantas, y como ayer, el baño nunca está en la mía. Aquí el dormitorio que nos toca es de 14 literas y no tiene enchufes, aún así es acogedor y no está nada mal.
Hoy llegamos bastante cansados, y, al igual que ayer, los últimos kilómetros se hicieron eternos. Las piernas están doloridas y agarrotados los músculos, pese a haber estirado antes de empezar y después. La espalda, noto como se va cargando, aunque reconozco que la mochila es la clave para no decaer a la primera. Se lleva muy bien, va ligera repartiendo todo el peso y eso al final de la jornada, es esencial.
Todavía no tenemos ampollas en los pies, algo a lo que tenemos pánico y creo que estos calcetines de 10 euros del Decathlon están colaborando bastante. Al final ha merecido la pena la inversión. Y esta gran marca debería patrocinarnos o algo así, porque mira que le hacemos publicidad.
Con este cansancio, nos ponemos a charlar sobre como será la jornada de mañana y estamos muy decididos a acortarla y no llegar hasta Portomarín (22km), pero el punto anterior con albergue es Ferreiros que nos queda a unos 8 km de Portomarín, con lo que haciendo eso, la siguiente jornada también se acortaría y no lo tenemos muy claro. Preferimos decidir sobre la marcha, según como nos vaya el día.
Hoy la ruta será más bonita, no por el paisaje sino por el tiempo, que está despejado. Entre arboledas llenas de carballos, cascadas y pueblos de la Galicia más profunda, se nos hace mágica la mañana.
En concreto el pueblecito de San Cristovo do Real nos pareció fantástico.
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| San Cristovo do Real |
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| Es una maravilla empezar así el día |
Como no, la bosta siempre presente y ese olor a vaca tan característico.
Vamos a ritmo muy tranquilo y llegamos a Samos a las 12 de la mañana. Impresiona ir por el camino, en una bajada y de repente avistar el gran monasterio allá abajo. Te preguntas: "y qué hace esto aquí?". Añadir que la primera vista antes que el monasterio eran unas enormes vacas de las cuales una nos miraba con ojos amenazantes, pero a la que George enseguida acalló espetándole un "a la parrilla !!"
Paramos a tomarnos un merecido vinito y para acompañar una empanada de atún que estaba buenísima.
Tras reponer fuerzas, tomamos dirección Sarria y prácticamente todo el rato nuestro camino discurre por carretera, pero con unos paisajes hermosos. Verde, verde, verde y más verde; como se nota que hace solo unos días que ha dejado de llover.
A los 5 km nuestros pies ya se resienten y decidimos hacer un pequeño descanso en una de las muchas parcelas de hierba, y descalzamos nuestros pies que al sol de la mañana agradecen ese gesto recomponiéndose para la caminata.
Mi marcador de pasos me dice que ya llevamos recorridos 18 km desde Triacastela, pero todavía no divisamos Sarria y empezamos a mosquearnos. Hacemos una paradita para consultar el móvil, y según el mapa de google, quedaban nada menos que 5km para Sarria.
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| George desayunando una tira de mazorcas |
Desmoralizados, por el calor, por los pies cansados, seguimos andando y tras la primera curva ya divisamos la ciudad. Menos mal que google se había equivocado !!. Aún nos queda un poco para llegar al albergue, pero en menos de 20km ya hemos llegado.
En Sarria el albergue está muy bien, una casa rehabilitada en medio de la ciudad, pero en su zona antigua y tranquila. Con dos plantas, y como ayer, el baño nunca está en la mía. Aquí el dormitorio que nos toca es de 14 literas y no tiene enchufes, aún así es acogedor y no está nada mal.
Hoy llegamos bastante cansados, y, al igual que ayer, los últimos kilómetros se hicieron eternos. Las piernas están doloridas y agarrotados los músculos, pese a haber estirado antes de empezar y después. La espalda, noto como se va cargando, aunque reconozco que la mochila es la clave para no decaer a la primera. Se lleva muy bien, va ligera repartiendo todo el peso y eso al final de la jornada, es esencial.
Todavía no tenemos ampollas en los pies, algo a lo que tenemos pánico y creo que estos calcetines de 10 euros del Decathlon están colaborando bastante. Al final ha merecido la pena la inversión. Y esta gran marca debería patrocinarnos o algo así, porque mira que le hacemos publicidad.
Con este cansancio, nos ponemos a charlar sobre como será la jornada de mañana y estamos muy decididos a acortarla y no llegar hasta Portomarín (22km), pero el punto anterior con albergue es Ferreiros que nos queda a unos 8 km de Portomarín, con lo que haciendo eso, la siguiente jornada también se acortaría y no lo tenemos muy claro. Preferimos decidir sobre la marcha, según como nos vaya el día.









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