El Avenc de Son Pou
Ya tenía ganas de hacer alguna ruta por la isla antes de que el calor sea un gran problema para disfrutarlas.
Nos juntamos con varios amigos y nos llevaron a un sitio muy chulo. El Avenc de Son Pou.
Fuimos desde Palma hasta Santa María del Camí en coche, unos diez minutos. Dejamos el coche en una pista por donde no se podía continuar y desde ahí fuimos a pie por el Camí de Coanegra que une los pueblos de Santa María y Orient.
Después de poco más de una hora de paseo y algo de subida, nuestro camino se detuvo en una explanada y pensé "y ahora qué?, ya está?
Lo mejor estaba por venir, en la pared de la montaña había un hueco bien grande y nos dijeron, "ala, meteros por ahí". Estaba todo oscuro y yo no sabía muy bien lo que me encontraría al fondo del pasadizo.
Pero unos pasos más allá, sorpresa, el pasadizo desembocaba en una cueva enorme, con un agujero en el techo por el que pasa la luz natural y hace de aquel lugar una maravilla, con estalactitas y estalagmitas formándose en aquel mismo momento.
La bajada se me hizo mucho más corta, con lo contenta que venía de haber visto aquello.
Y para reponer fuerzas nos fuimos a comer a un restaurante en Santa Maria donde nos alegramos el cuerpo con una fideuá.
Nos juntamos con varios amigos y nos llevaron a un sitio muy chulo. El Avenc de Son Pou.
Fuimos desde Palma hasta Santa María del Camí en coche, unos diez minutos. Dejamos el coche en una pista por donde no se podía continuar y desde ahí fuimos a pie por el Camí de Coanegra que une los pueblos de Santa María y Orient.
Después de poco más de una hora de paseo y algo de subida, nuestro camino se detuvo en una explanada y pensé "y ahora qué?, ya está?
Lo mejor estaba por venir, en la pared de la montaña había un hueco bien grande y nos dijeron, "ala, meteros por ahí". Estaba todo oscuro y yo no sabía muy bien lo que me encontraría al fondo del pasadizo.
Pero unos pasos más allá, sorpresa, el pasadizo desembocaba en una cueva enorme, con un agujero en el techo por el que pasa la luz natural y hace de aquel lugar una maravilla, con estalactitas y estalagmitas formándose en aquel mismo momento.
La bajada se me hizo mucho más corta, con lo contenta que venía de haber visto aquello.
Y para reponer fuerzas nos fuimos a comer a un restaurante en Santa Maria donde nos alegramos el cuerpo con una fideuá.

Comentarios
Publicar un comentario